LAS LUCES SE APAGAN

Es cierto que la prensa tradicional está en crisis y hay que dar gracias por ello. Sí, así es. El mercado de la información se expande, las nuevas Tics de la información proliferan y ello hace que la información sea más accesible a todos y cada uno de nosotros. Estamos ante lo que muchos pensadores denominan, “democratización de la información”. Todos somos periodistas, todos somos capaces de generar, compartir y descargar contenidos de muy variado pelaje sin apenas censura, y en constante interrelación con sus entornos y casuísticas personales.

El lector ha recordado que tiene derechos y ha empezado a hacerlos valer exigiendo calidad y un poco de respeto por su atención. En un escenario mediático de grandes empresas con intereses corporativos, servidumbres políticas y ambiciones económicas ha pasado lo que, a mi juicio, es el ciclo lógico de lo que debía de pasar. Tan pronto como ha habido una alternativa viable, los que han sido un poco “listos” han empezado a picotear fuera del plato y a exigir algo a cambio de su lealtad. Las grandes cabeceras tienen que cambiar, abandonar su soberbia y adaptarse o morir. Los lectores somos también personas, jamás debemos obviar esta premisa y, por tanto, debemos ser ávidos en la generación de información y mucho más en la elección de los formatos de difusión.

Desde mi punto de vista, la agonía de la prensa escrita aún no ha recibido su inyección letal. Si bien es cierto que el antídoto idílico es inexistente, lo cierto es que el futuro de ésta pasa por un mero camino de adaptación, sofisticación y visión de la información desde un plano global, multidisciplinar y en relación con los múltiples medios y canales que la sociedad de la información nos brinda ante nuestros ojos. Debemos pensar que las nuevas herramientas y las inversiones publicitarias encontrarán nuevos nichos para la difusión de la información y la rentabilización de los objetivos comerciales. El tándem información-comercialización deberá convivir de manera cordial, mediante un aprovechamiento recíproco que permita seguir alimentando la mecha de la información.

Los medios de comunicación, y la prensa escrita en general, deben ser capaces de ver en esta situación una oportunidad para el cambio, el momento oportuno de escapar de una situación reduccionista y aprovechar las sinergias que el nuevo panorama tecnológico e informativo pone a disposición de usuarios, lectores y vendedores de un mundo local globalizado.

ADIÓS A LA CORAZONADA DE MADRID

“Tengo una corazonada”, este es el claim de campaña que Madrid ha utilizado como arma comunicacional para tratar de hacerse con la organización de los Juegos Olímpicos de 2016. Resulta paradójica la estrategia de branding seleccionada, ya que el uso del lema y el peso que la palabra “corazón” tiene en éste sea diametralmente distinto al empleo de la imagen de una mano multicolor que nada parece tener que ver con el tono de la campaña utilizado. Debo dejar claro que hablo desde la más absoluta ignorancia, posicionándome como espectador pasivo al bombardeo mediático al que nos hemos visto sometidos en la últimas semanas –puede que meses-.

No pretendo decir que el fallo del Jurado radique en lo que para mí constituye un claro ejemplo de disonancia entre lo que vemos y aquello que pretendemos proyectar, de este modo, la incoherente fusión de “corazonada” y “mano” considero que constituye un fallo más de la estrategia de lobby y presión mediática seguida.

Si buscamos el éxito de lo que no deja de ser una campaña de relaciones públicas,-institucionales me atrevería a decir-, debemos ser coherentes en todas la vertientes de la estrategia, aún cuando las funciones de presión política juegan un papel fundamental en la decisión de la ciudad que se convertirá en sede de la contienda deportivo-comercial más mediatizada de los últimos tiempos.

Río de Janeiro utilizó en su campaña el claim “Rio loves you” empleando para ello la imagen de un corazón. Ha sido la vencedora. ¿Casualidad o causalidad? ¿Realmente ha merecido la pena el esfuerzo comunicacional invertido? ¿Cómo calcularíamos el ROI de esta campaña?